Independencia y cine

El cine catalán goza de las mismas ayudas del Estado que el resto de películas, además de percibir otras donaciones de la Generalidad de Cataluña.

En el cine, los asuntos del patriotismo son muy extraños. Por ejemplo, el mejor director español de todos los tiempos ha sido el cineasta mejicano Luis Buñuel; aunque también podríamos decir que el mejor director mejicano es el toledano Luis Buñuel. Y una de las figuras más importantes como actor, director, y escritor del espectáculo español ha sido el argentino, nacido en Perú, Fernando Fernán Gómez. Al igual que uno de nuestros cineastas españoles más internacionales cineastas es el chileno Alejandro Amenábar, y Antonio Banderas nuestro actor más reconocido.

Productores, actores, autores, directores y técnicos catalanes están en la misma médula del cine español. Fructuoso Gelabert es considerado el padre del fabricante de la primera película en España, Riña en un café (1897). Productores y directores como Alfredo Matas (responsable de la mayoría de las grandes películas de Berlanga), Vicente Aranda, Bigas Luna, Gonzalo Suárez, Jaime Camino, Jorge Grau, Francesc Betriu, Francesc Bellmunt, Ventura Pons, Manuel Huerga, Marc Recha, Kike Maillo, Agustí Villaronga, Carla Simón, Rosa Vergés, JA Bayona... Todos nombres asociados a grandes películas españolas, rodadas en Cataluña y en el resto de España, en colaboración con otros cineastas nacionales. De eso Bayona es un gran ejemplo pues sus películas Lo Imposible o Un monstrue viene a verme son protagonizadas por grandes actores no españoles mientras parte del equipo técnico si lo es. Y eso sin hablar de actores y de actrices. La belleza e inteligencia de Melanie Olivares, Juanjo Puigcorbé, José María Pou, Mónica Randall, Anna Simón, Jordi Sánchez, Ariadna Gil, Rosa Maria Sardà y tantos otros y otras que han iluminado nuestras pantallas.

En la noche del 28 de Abril de 1962 los estudios Orphea se convirtieron en una pira funeraria para el cine hecho en Barcelona

En la noche del 28 de Abril de 1962 los estudios Orphea se convirtieron en una pira funeraria para el cine hecho en Barcelona


Barcelona fue un importante centro de producción industrial cinematográfico durante muchos años, con estudios, laboratorios e industrias auxiliares. En Barcelona estaba uno de los dos más importantes centros cinematográficos de la Península Ibérica en el que además de muchas películas –buenas, regulares y malas– se produjo el euforizante fenómeno de un fantástico cine policíaco en los años cuarenta y cincuenta conocido como el de las "4 bes": bueno, bonito, barato y barcelonés donde brillaron actores como el asturiano Arturo Fernández, el portugués Carlos Otero, el abulense Conrado San Martín y el madrileño Miguel Gila. En Barcelona hay una institución fundamental: la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña). Una sensacional escuela de cine. El mejor centro de estudios audiovisuales del sur de Europa, donde docenas de genios se preparan magníficamente para hacer películas.

El cine catalán es aquel que se realiza con un equipo y medios preferentemente catalanes. Durante los últimos años esta industria ha disfrutado de todos los beneficios de ser española y, además, otros que sólo se aplican en el cine catalán. La Generalidad de Cataluña ha establecido a través de leyes, normas y hábitos, un Instituto de Crédito dependiente de la Generalitat, una TV3 que sólo adquiere derechos de cine catalán y extranjero, pero no el rodado en castellano, y unas importantes subvenciones autonómicas exclusivas para los productores y cine catalán. Como no puede ser de otra manera, todas las películas catalanas disfrutan de los mismos beneficios que prevé el Estado Central de Madrid (Ministerio de Cultura, ICO, TVE...) para el cine rodado por las otras productoras, técnicos y actores españoles fuera de Cataluña. Y los datos así lo indican: de un total de 1.845 largometrajes estrenados en salas comerciales españolas en los últimos 15 años, 627 (34%) fueron producidas parcial o totalmente por productoras basadas en Cataluña. De los 627 largometrajes, 310 (49,44%) recibieron apoyo de Televisión de Cataluña, 207 (33%) fueron apoyadas por TVE y 144 tuvieron el apoyo de las dos televisiones públicas, TVE y TV3. Pero no hay la menor envidia ni resentimiento en estos comentarios: todas las ayudas son insuficientes para intentar levantar la cultura. No me parece mal. Lo que deseo es que en Extremadura pase lo mismo. Que los gobernantes de los diferentes puntos de España, incluso el Ayuntamiento de Niebla o Castellar de la Frontera, se pelearan por ser los que más ayudaran al cine... Extremadura tiene los mejores paisajes. Cáceres es Patrimonio de la Humanidad, allí se han rodado las mejores películas de época.

La independencia es un mal negocio para cine. Por lógica, ante la hipótesis de una Cataluña independiente del Estado de España, ni los cineastas catalanes tendrían libre acceso al mercado español ni sus beneficios y, por tanto, tampoco podrían los cineastas españoles trabajar en Cataluña en igualdad de condiciones. Si alguna vez Cataluña es un Estado independiente, es presumible que su cine pierda el mercado español, las coproducciones entre compañías de ambos estados estarían sujetas a acuerdos internacionales, la libre circulación de personas y las películas serán limitadas a nivel internacional. Esta situación necesitaría 20 años, dos generaciones de cineastas afectados, para homologar a Cataluña como país productor y conseguir la altura de países como Noruega o Finlandia (que no destacan por ser grandes productores cinematográficos).

Las consecuencias de ello serían muy desfavorables para el cine catalán como industria y medio cultural de carácter transnacional. El futuro del cine catalán en una independiente catalunya sería el de una incierta gloria.

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