Incongruencia

Hace sólo unos días la escritora mallorquina Antònia Vicens recibió el Premio Nacional de Poesía 2018. El miércoles, después de haberse hecho con el ansiado galardón, pedía que "dejen en libertad a los presos políticos" debido al conflicto entre Cataluña y España ya que es "una vergüenza que pase esto en una democracia". Lo que es una vergüenza, estimada Vicens, es que acepte usted un premio otorgado por el Gobierno español, concretamente por el Ministerio de Educación y Cultura, y que reivindique la liberación de los presos catalanes. Incluso más vergonzoso es que acepte los 20.000 euros otorgados por dicho Ministerio y pida la libertad de Josep Rull, Dolors Bassa, Romeva Turull, Joaquim Forn, Carles Mundó, Junqueras, los Jordis y Meritxell Borràs.

Teo Uriarte (Sevilla, 1945) fue encausado en el llamado Proceso de Burgos y condenado en 1970 a dos penas de muerte y 60 años de prisión; Iñaki Viar Echeverria (Bilbao, 1945) fue detenido en 1969 y condenado a 20 de prisión por terrorismo y 3 años más por desórdenes públicos; y Javier Elorrieta (Sestao-Vizcaya, 1948) fue detenido y torturado en 1968. Tras ser condenado a ocho meses de prisión por el Tribunal de Orden Público, se exilió en Francia en 1971 y permaneció allí hasta finales de 1976 . Esto son presos políticos. Los que dicen que en la España de 2017 hay presos políticos lo hacen para desprestigiar la democracia de nuestro país y el Estado de Derecho en el que vivimos. Una forma más de tratar de conseguir sus objetivos nacionalistas. Además, no es verosímil: en qué dictadura del mundo se puede decir libremente que hay presos políticos? Si España fuera una dictadura, quien dice estas barbaridades iría a la cárcel. Es una infamia. En tiempos de Franco, comida de rancho, una visita cada tres meses de la familia, no tener abogado y unas condiciones sanitarias durísimas era como estaban los presos políticos. Puedo aceptar (otra cosa es que esté de acuerdo o no) que se diga que los Jordis están presos injustamente pero, siendo claros, de presos semi inocentes hay en todas las cárceles. Lo que hay en España son personas que hace relativamente poco ejercían una responsabilidad política y ahora están en el calabozo, algunos todavía sin juzgar. Si quiere pedir la libertada de presos politicos vaya a Venezuela.

El caso de la poetisa isleña Antònia Vicens es una incongruencia, presenta hechos contradictorios ya que lo que una persona con la cabeza sobre los hombros habría hecho es rechazar este galardón literario, tal como hizo Don Javier Marías el 2012 con el Nacional de Literatura porque era una "vergüenza", además de que no acepta invitaciones de RTVE, el Instituto Cervantes o universidades públicas ni ningún premio institucional. Marías, una persona digna, no quiere ser visto como un autor favorecido por este o aquel Gobierno. El Estado, yendo más lejos, no debería dar nada para ejercer la tarea de escritor que es algo que una persona ha elegido por propia iniciativa. Si me piden, aceptar el laurel y dar el dinero es, señoras y señores, aún más demagógico ya que estos deberían ir destinados, por ejemplo, directamente en las bibliotecas públicas donde el presupuesto es cero (43,55 millones de euros el 2016, a diferencia de los 106 910 000 de 2009). De todos modos, Vicens no piensa dar ningún centavo proveniente del Gobierno Central ya que ella misma dijo que podrían servir para "crear un jardín pequeño" y que los 20.000 euros "para una poeta senior están bien". Tiene narices el tema...

Sólo puedo terminar recomendando a esta ilustre ciudadana de Santanyí que se dé una ducha de humildad. Y dándole la enhorabuena…