Rang-tan

Cada Navidad, para hacernos llorar con sus azucarados anuncios las marcas empiezan una batalla, pero este año ya tengo un claro ganador. 

La preocupación por nuestro planeta nunca ha sido mayor. Sin embargo, el anuncio de Navidad de un supermercado que muestra el daño que el aceite de palma está causando al mundo se ha considerado demasiado político para ser emitido en televisión. Si eso no le hace llorar, no estoy seguro qué lo hará.

La cadena de supermercados inglesa Iceland, con presencia en España, ha utilizado un cortometraje (abajo la versión en español) de Greenpeace que muestra la destrucción del hábitat de la selva tropical de un orangután debido a los productores de aceite de palma, que es insostenible, contribuye a la pérdida de hábitat y pone en peligro a centenares de especias, incluyendo a elefantes, rinocerontes, tigres y orangutanes. En un movimiento que ha sido ampliamente criticado, Clearcast, la organización británica que aprueba los anuncios, afirma que dicha publicidad va en contra del Código de Difusión de Prácticas Publicitarias, impidiendo que se transmita un mensaje crucial a millones de espectadores, muchos de los cuales compran productos que contienen aceite de palma sin saber la devastación que está causando a los animales y al calentamiento global. La protección y restauración de los bosques lograría el 18% de la mitigación de emisiones necesaria para el 2030 e intentar evitar el cambio climático. 

Este año, Greenpeace reveló correspondencia entre el Ministerio inglés de Defensa y el Departamento de Medio Ambiente en la que se decía que apoyar la prohibición de la UE sobre aceite de palma en biocombustibles podría poner en riesgo los acuerdos con Malasia –uno de los mayores productores de aceite de palma del mundo– para reemplazar su flota de aviones de combate con aviones de fabricación británica.

Si bien los cambios fundamentales deben suceder a nivel político, las empresas también desempeñan un papel importante en la implementación de cambios estructurales y sociales y Iceland está liderando dicho camino ya que será el primer supermercado que deje de usar aceite de palma como ingrediente en todos sus productos marca blanca. No es una tarea fácil, ya que se encuentra en miles de productos, desde galletas hasta cosméticos y detergentes, y es parte integral de la cadena de suministro global. La investigación más reciente de Greenpeace desveló que se habían talado más de 130,000 hectáreas de selva tropical en los últimos tres años.

En la lucha contra el aceite de palma, el dinero ha sido el claro ganador hasta ahora. Esta es exactamente la razón por la que los argumentos en contra de la destrucción humana del planeta no deberían silenciarse, y por qué la película animada de Iceland de un orangután amistoso no debería ser prohibida por ser demasiado política. Lo realmente político en este escenario es la prohibición de un video que contiene hechos que son de interés para los espectadores, y van aparentemente en contra de los intereses de algunos políticos.

Iceland ha subido el video a YouTube, pero el daño ya está hecho. Parece que los negocios no pueden gritar para la sostenibilidad de nuestro mundo.

Las empresas no son las ganadoras en una batalla por la conciencia ambiental, pero, en este caso, Iceland está dando un ejemplo brillante de cómo una administración puede intentar ayudar al planeta y muestra que los intereses comerciales y el cambio climático no tienen que estar en conflicto. Hay fallas masivas aquí, pero no de Iceland.