#JoNoVullBallar #YoNoQuieroBailar

La vestimenta y el nombre de Moretons representan el triunfo de la Inmaculada hasta tal punto que los danzantes se rinden y la celebran. Los Cossiers, en Manacor, fueron recuperados en 1981 por Aina Sansó Rosselló ya que a mediados del siglo XX, después de años de tambaleos, dejaron de bailar. La danza de los Indis de Crist Rei es una de las más tradicionales en Manacor, en la que se baila alrededor de un palo decorado con cintas. En la barriada de Fartàrix surgió también la danza de figuras conocido como los Nanets para alegrar las fiestas populares. El baile de las Dames de Sor Tomasseta se estrenó día 6 de noviembre de 1999 en el barrio de Santa Catalina y se inspira en el patrimonio de danzas rituales con que cuenta Manacor y es ya una nueva tradición mayor de edad.

A modo de análisis, pretendo compartir con mis lectores una inquietud que ha venido preocupándome desde hace tiempo y que cada día que pasa me confunde más. Me refiero a los cambios, transformaciones y prostituciones ocurridas en las costumbres culturales.

Quizás cuando en el primer párrafo describía los bailes típicos de Manacor se me ha olvidado decir que en todos los bailarines son hombres o niños, menos las Damas, que son nueve chicas que bailan y tiran jarras al temido demonio. Todo esto sin embargo, parece estar a punto de cambiar en un estúpido intento de igualar nuestra sociedad intentando que también sean chicas las que bailen en todas las danzas. El debate se ha vuelto a encender, nunca mejor dicho, debido a las fiestas de Sant Antoni de Manacor, las más aclamadas y que –para mi asombro– más excitación despiertan en el pueblo. En dichas celebraciones, tres demonios bailan alrededor del Sant y, hasta ahora, eran tres machos los que se ponían en la piel de Satán pero parece que las mujeres también quieren ser demonias –algunas quieren serlo más, imagino.

Lo gracioso, a mi parecer, es que nadie ha dicho que si las mujeres danzan alrededor del Santo, los hombres también podrán tirar jarras al demonio en Santa Catalina o que la dama de los Cosiers también podrá ser un Damo (?). Toma ya… ¡menuda igualdad!

Muchos son los frentes donde la mujer ha de pelear por el dominio de su imagen, y es que durante largo tiempo ha sido principalmente imagen y no representación. En pleno siglo XXI tenemos la necesidad de que las féminas produzcan cultura, generen una mirada propia sobre ellas mismas y sobre el mundo. Lo que no necesitamos en pleno siglo veintiuno es cambiar lo que ya tenemos, no necesitamos que la cultura tenga huéspedes ocasionales, sujetos “pin-pon” que van saltando de un género a otro dependiendo de lo que sea bien visto socialmente. Ni necesitamos a un James Bond sin pene ni a una Wonder Woman con uno. Lo que se tiene que hacer es crear cosas nuevas, bailes nuevos, personajes nuevos, etc, no exigir la prostitución de las costumbres ya establecidas.

Y, como suelo decir cuando escribo sobre estos temas, toda persona que discrepe conmigo debería referirse a mis argumentos y no a mi persona, pero de nuevo lo voy a aclarar para evitar que esta discusión se desvíe hacia si soy machista o un antiguo. No me siento en absoluto amenazado por las tropas femeninas, los perroflauta o los revolucionarios del cambio.