Despiértame cuando septiembre termine

El verano y la vida son una combinación difícil. De hecho, es una pesadilla. Y este año, en el que calor se ha apoderado de Inglaterra sin previo aviso, no es una excepción. La hierba se ha vuelto amarilla, el ventilador barato está a punto de romperse (aunque de momento funcione perfectamente), todo se está derritiendo, nadie puede dormir y todo el mundo quiere hacer cosas. 

Cosas incómodas del verano, como acampar y actividades que involucran ir sin camiseta. Quieren que nos vayamos de vacaciones que, inevitablemente, cuestan una fortuna y nos hacen sentir más ansiosos que en casa. Quieren que vayamos a festivales que implican hacer cola durante una hora para experimentar cómo eran los lavabos de Juego de Tronos. Si es un hombre de mediana edad con barriga, es probable que se encuentre en el mar, sumergido hasta el nivel de su cuello, simplemente parado allí como un hipopótamo sabio. Y esto pasa en las costas inglesas y en las mallorquinas. Es posible que se encuentre cambiando de bañador detrás de una toalla que no sea lo suficientemente grande para la tarea. Tal vez se intenta hacer una taza de té (o café si no está en Reino Unido), en un campamento, hasta que se de cuenta de que el agua tarda, al menos, cuatro horas en hervir.

Todo esto es demasiado. Pero no tema porque aquí tiene una guía para soportar esta época del año sorprendentemente estresante...

 Primero de todo la jerga vacacional: cuando en Booking.com lea Hotel Boutique realmente quiere decir “emporio de desperdicios de muebles viejos y sorprendentemente caro”. Si decide ir en una ruta turística, recuerde que Puente Famoso significa “literalmente un puente”. Si le gusta la aventura y decide alquilar una casa vacacional no diga que no te le he advertido que “en una zona tranquila” se traduce como ‘en medio de la nada’ y que probablemente no salga de dicha vivienda con vida y una Habitación Premium no es más que una habitación normal con una silla extra por 80€ más. En el aeropuerto, cuando oiga a la azafata decir, cómodamente desde el mostrador, “atención señores pasajeros” le está informando que estará en el aire dentro de las próximas seis horas, pero antes de eso tenga en cuenta que “Prioridad de embarque” es una excusa para enfadarse porque a todos se les permite subir al avión al mismo tiempo, aunque usted haya pagado más.

Odio los aeropuertos. Me parecen unas de las cosas más aburridas del mundo. La última vez que estuve en uno de ellos, me compré un libro al llegar y, por el retraso, lo había terminado una hora antes de embarcar. Con el tiempo y bastantes vuelos, sin embargo, he encontrado diversas actividades que me hacen el aburrimiento más llevadero: Tour del wiski –no le gusta el güisqui pero puede perder unos buenos 20 minutos mirando varias botellas de ese líquido marrón caro, “¿Necesita ayuda?”, le preguntarán al menos cinco veces a las que usted responderá con un rotundo “No, gracias”; probar auriculares ––en una tienda normal, valen 265€ pero en el aeropuerto sólo ¡260€!; ir al bar a las 6 de la mañana; comprar un enorme Toblerone –ni siquiera le gusta el Toblerone, tiene sabor a frutos secos lechosos, pero es taaaan grande…; y por último mi favorito, intentar ganar un coche de alta gama deportivo –¿Por qué está ahí? ¿De qué se trata todo esto? Extraño…

Una de las decisiones más difícil es decidir dónde alojarse. Una casa de campo es una buena opción ya que habrá piscina privada, pero recuerde que tendrá que convivir con sus compañeros de viaje, no habrá escapatoria. Un hotel es una buena opción si quiere una habitación privada y muchas opciones a su alcance, pero tenga en cuenta que tal vez los animadores le hagan hacer cosas que usted no quiere ni imaginar. Una caravana es una opción viable si quiere tener el baño cerca todo el tiempo. 

Y ya por terminar, tengo varias opciones si le cuesta dormir en pleno verano: A) llenar la bañera de agua helada y meterse en ella. Si se pone azul, no se asuste. B) poner la almohada en la nevera. Los trozos de queso rallado pegados a ella le ahorrarán ir a la cocina a tomar un refrigerio. C) dar la vuelta al cojín ––repetir durante 8 horas, o tantas como duermas. D) decir que instalará un aire acondicionado, aunque nunca lo haga. La mejor alternativa, sin embargo, es seguir la letra de la canción de Green Day: wake me up when September ends (“Despiértame cuando septiembre termine”).

Espero, de corazón, que mi guía de verano le sirva. Y espero, de corazón, que pase un buen estío.