Cine, al cine

¿Ha ido últimamente a algún bar (o teatro, auditorio, restaurante, cine al aire libre o similar) a ver una película? ¿Qué película proyectaron? ¿La recomendable Verano 1993, la romántica-previsible-aburrida Palmeras en la nieve o la terrible Ocho apellidos catalanes? Seguramente la proyección a la que fue ser es ilegal, y en consecuencia, usted un delincuente (suena mal y duro, pero es así). Cada vez es más usual ver carteles en bares donde se anuncian proyecciones de películas (con el único fin de hacer dinero, claro) que incumplen la Ley en proyectar títulos sin los permisos requeridos. Año tras año los gremios de exhibidores denuncian la mala gestión de las instituciones.

Todos los contenidos audiovisuales (ya sean películas, documentales, series, cançoncs ...) están protegidos por derechos de autor, sea cual sea el soporte (DVD, BluRay, VHS, Internet, etc) o el lugar donde se proyectan. Esta tutela de derechos tiene por objeto respetar y valorar el trabajo de los profesionales que la han realizado, desde los actores y directores hasta los guionistas, maquilladores, iluminadores, dobladores, y un largo etcétera que dan lugar a que podamos disfrutar de estos contenidos. Al realizar de manera legal la proyección de estos contenidos está fomentando que cada vez se produzcan más y mejores, por ejemplo, películas, por lo que una pequeña acción, y seguramente más económica de lo que normalmente uno piensa, estará dando un gran beneficio en todo el mundo. No es fácil determinar de manera general el coste de una licencia, ya que dependerá de la película, el espacio, los espectadores o el precio por entrada. En cualquier caso, para proyectar, por ejemplo, una película que no sea de estreno en una Asociación Cultural con 150 butacas, a un precio de 4€, la Licencia puede tener un coste aproximado de 18 € y la distribuidora pondrá a su disposición la película.

La proyección de una película sin pedir permiso usando los DVD que todos tenemos en casa o a través de nuestra cuenta de Netflix es ilegal ya que son para uso privado y no es posible utilizarlos, ni siquiera en un bar o un autobús, sin previo pago aunque no se cobre entrada.

Es responsabilidad de todos acabar con la piratería, ya que está causando graves pérdidas no sólo a los propietarios de los derechos (las productoras), sino que también a los actores, directores, guionistas y otros integrantes de la familia del cine dado que las productoras cada vez consiguen menores retornos a sus inversiones y por ello dejan de promover la creación de cultura.

La legislación en relación a esto es clara y se recoge en el Art. 20 de la LPI, en el que se dice "La proyección o exhibición pública de obras cinematográficas y/o otros no está permitida sin antes haber obtenido una licencia por escrito por parte de una entidad de gestión para llevar a cabo la proyección de conformidad con lo establecido en el Art. 90.4 de la Ley de Propiedad Intelectual que establece: 4. la proyección o exhibición sin exigir precio de entrada, la transmisión al público por cualquier medio o procedimiento, con hilo o sin hilo, incluido, entre otros, la puesta a disposición en la forma establecida en el artículo 20.2.i de una obra audiovisual, dará derecho a los autores a recibir la remuneración que proceda , de acuerdo con las tarifas generales establecidas por la correspondiente entidad de gestión y 1.Corresponde al productor de grabaciones audiovisuales el derecho de autorizar la comunicación pública de estas".

Así que... todos al cine a ver películas!

*Artículo publicado en la revista Ala Est (Mayo 2018)