Transformistas shakesperianos 🏳️‍🌈

Tengo sobre mi escritorio, entre mi pecho y el teclado, abrazada por mis brazos, una tira de papel con un círculo rojo. Es una entrada al teatro del Sábado 11 de marzo a las 7.30 de la tarde que indica que mi asiento es el C7 en la sección D de la galería Norte central. Mi amigo Harry tiene en su cartera el mismo pedazo de cartulina para la butaca C8. Es nuestro tique al Shakespeare’s Globe, en Londres. Era la primera vez y la experiencia prometía: no sabíamos muy bien qué íbamos a ver ya que era decisión del público. Antes de empezar la función, la audiencia tenía que elegir entre tres opciones, chillando y aplaudiendo como lo habrían hecho en el Londres isabelino: el exilio de Pericles, la cómica y cruel La duodécima noche o el encuentro de dos gemelos separados al nacer en La comedia de las equivocaciones, que resultó ganadora como nosotros deseábamos. 

El Shakespeare's Globe es el complejo que alberga una reconstrucción del Teatro Globe y una casa isabelina en la que vivió y/o trabajó William Shakespeare, en el distrito londinense de Southwark, en la orilla sur del río Támesis. El conjunto original fue construido en 1599, destruido por un incendio en 1613, reconstruido en 1614 y demolido en 1644. La construcción moderna del Globe Theatre es una aproximación arquitectónica basada en lo que se sabe de los edificios de 1599 y 1614, aunque por los requisitos de seguridad actuales sólo alberga 1.400 espectadores en comparación con los 3.000 del coliseo primitivo.

Les resultará extraño que empiece hablando de Shakespeare cuando termine escribiendo sobre Drag Queens pero durante el intervalo de la obra, hablando con Harry, me dijo que ese teatro redondo de madera en el que estábamos incómodamente sentados era el lugar de nacimiento de los transformistas, esos hombres que se visten y actúan a la usanza del estereotipo de una mujer, y es que la historia de las Drag Queens es la evolución de una práctica teatral a una galardonada y popular forma de entretenimiento. Algunos pueden sorprenderse al saber que este término se remonta a los tiempos de Shakespeare. De hecho, parece estar ligada inextricablemente al teatro.

En el siglo XVII, cuando las obras del inglés se representaban por primera vez en el Globe Theatre, sólo los varones podían formar parte de las compañías teatrales y cuando las obras incluían partes femeninas, los hombres se vestían como mujeres para llenar el vacío. Cuando los machos se probaban los vestidos de mujeres, hablaban del “drag” (en español, arrastre) de las telas por el suelo. El Drag cobró un protagonismo más individual a principios del siglo pasado, cuando en los Estados Unidos surgió el vodevil, un teatro de variedades, con la idea de crear un entretenimiento menos convencional y más cómico, musical y burlesque. Fue durante la época del vodevil cuando surgió la primera reina Drag, Julian Eltinge. Su popularidad fue enorme e inesperada. Su éxito le valió el título de ser el actor mejor pagado del mundo, superando a Charlie Chaplain en ese momento.

La suplantación femenina y la historia del Drag se han entrelazado con la cultura gay de los años treinta. Cuando los Estados Unidos instauró su Ley Seca, que abolió la producción y el consumo de alcohol desde 1920 hasta 1933, los hombres homosexuales utilizaron los clubes clandestinos para expresarse y pasárselo bien pero incluso después de la sequedad, los bares gay siguieron ofreciendo el entrenamiento Drag durante los 50 y 60. Fue entonces, durante los setenta, cuando esta cultura se convirtió, lentamente, en algo popular, en parte gracias a David Bowie. La década de los 80 sufrió una mayor experimentación del Drag en la música y el cine con artistas como Boy George y Pete Burns.

En la era moderna, donde Internet da techo a todas las minorías, la cultura Drag parece ser más famosa y aclamada que nunca. Y qué mejor que recordarlo ahora, el mes del Orgullo LGTB+ 🏳️‍🌈.