Putos miserables, parte II

En España estamos muy confundidos. En ocasiones no entendemos las cosas y, aunque yo no sea nadie para hacerlo, he decidido aportar mi granito de arena al tema, que me tiene cansado. 

El catalán es la muy respetable lengua que hablan muchos catalanes. El castellano es la muy respetable lengua mayoritaria que se habla en España. El español es la muy respetable lengua común que hablan 500 millones de hispanohablantes. El catalán, el gallego y el vasco son lenguas españolas, pero no panhispánicas. El castellano (llamado español fuera de España por ser la única lengua común de todos los españoles e hispanoamericanos) sí lo es. Lo usan 500 millones de hablantes. Desde que los vascos viven en un lugar llamado España y bajo leyes españolas, el euskera es una lengua española. Cuando sean independientes, si algún día lo son, será una lengua exclusivamente vasca. Desde que los catalanes viven en un lugar llamado España y bajo leyes españolas, el catalán es una lengua española. Cuando sean independientes, si algún día lo son, será una lengua exclusivamente catalana. 

La lengua, a mí, me importa un pepino. Lo que me pone de mal humor es que sea una arma disuasiva. Un idioma tendría que ser una arma comunicativa, de unión, de intercambio de culturas e historias. Sin embargo, se ha convertido en una herramienta para usar a la población y llevarla donde uno quiere. La gente como usted y yo no la usamos de esta manera, no se siente ofendido. Quien la usa así son los indeseables políticos, esos miserables que por una legislatura matarían a su madre y a su padre. Y son ellos que por cuatro años usan la lengua de una manera u otra, según les convenga y según su público. No estoy loco, sé de lo que hablo. Hace unos días un conocido me hizo llegar dos pósters de las elecciones municipales del domingo. Uno estaba en catalán y otro en español. Vaya casualidad que el que estaba en esa lengua fuera distribuido en Manacor y el otro en zonas costeras como s’Illot, donde hay más población inmigrante o cuya primera lengua no es catalán. Como con esto de los bulos hay que tener cuidado, busqué el Facebook de dicho partido y boom! un cartel en Español invitaba a todo el mundo a ir a una cena en s’Illot mientras que otro invitaba a un “sopar” (‘cena’ en catalán) a todos los manacorines. 

De eso les hablo, de la puta manipulación a la que estamos sometidos. De las mentiras que nos tenemos que tragar cada día, llegando por los cuatro vientos. Imagínese ser una de estas personas que por X motivos vive en Mallorca pero no controla el catalán y, como en su ciudad ve pósteres en español de una chica joven que se presenta a alcalde, decide darle su confianza. Lo que no sabe es que cuando ella, o cualquier otro, llegue al poder seguramente todo será en catalán, llevando a sus hijos a un probable fracaso escolar y haciendo que usted no pueda ir ni a solicitar un certificado de nacimiento en el ayuntamiento porque todos los que trabajan ahí no le entenderán. En Inca, el instituto Pau Casesnoves ha sido acusado, bajo el mandato socialista balear, de tener una política lingüística que elimina por completo el español de las classes. Todo este rollo lingüístico empezó en un intento de crear un ambiente de integración en la clase trabajadora catalan pero que Pujol utilizó rápidamente para generar buenos catalanes —esos que renuncian al español para abrazar una realidad alternativa creada por el poder y sus intereses. Ahora se educa a los niños catalanes haciéndelos creer que lo español, lo nacional, es extranjero. Y lo mismo pasa con los vascos, aunque tal vez sea en menor media o de una manera más disimulada.

Así que póngase a luchar ya mismo para que el catalán, el vasco y el gallego no  sean lenguas española, si tanto lo desea. Suerte.