Renovarse o morir

Leo que Baleares prohíbe la llegada de Uber y Cabify y sólo se me ocurre decir que somos imbéciles. He estado usando Uber (y similares) desde que estoy en Londres. Tengo una calificación de 4.81 estrellas. No estoy afiliado a Uber y esta no es una publicación patrocinada por la compañía, sólo es que me parece que, en ocasiones, somos retardados.

Desde su lanzamiento Uber, ha estado bajo la presión constante de taxistas. No culpo a los del taxímetro de toda la vida;  solamente quieren usar la ley para eliminar su competencia, están en su derecho. Los taxis tienen un sindicato bien organizada y poderoso (como pudo verse en las manifestaciones de hace unas semanas) y son una parte clave de la infraestructura de transporte de algunas ciudades, como Londres. No hay nada más icónico en Londres que el taxi negro. Uber es una aplicación de teléfono que contrata a un conductor. Abres la aplicación y dile dónde estás y dónde quieres ir, si hay una o más paradas y si quieres partir el recibo con alguien. Cuando llega el coche, ya sabe dónde tiene que dirigirse. Cuando llegas a tu destino, simplemente da gracias y sal del coche, ya has pagado. Si quieres dejar propina, usa tu smartphone. Si tienes un evento elegante, puedes pedir un coche más caro, de más calidad.

Con Uber no es necesario esperar a la intemperie hasta que llegue nuestro carrusel porque podemos saber exactamente dónde está, y si lo necesitas puedes llamar al conductor. Además, con Uber o una de esas compañías no se necesita tener dinero en efectivo, cuando sales del coche ya has pagado automáticamente usando tu cuenta bancaria. Imagine su hija, de 16 o 18  años, en la fiesta de graduación, son las 5 de la madrugada... ¿no le gustaría que en menos de cinco minutos estuviera en un coche de camino a casa —y si quiere, usted podrá seguirle el rastro?

¿El punto negativo? Uber es una compañía que proporciona un medio de vida. La mayoría probablemente pensaría que eso convierte a Uber en una empresa que contrata y despise. La verdad es que al clasificar a sus conductores como trabajadores por cuenta propia, Uber “ahorra” al hablar de impuestos. Los conductores tienen que usas sus propios automóviles y gasolina, financiar sus pensiones y vacaciones o bajas. Son autónomos. Según Uber, todos son ganadores: los consumidores obtienen la conveniencia y precios bajos;, y los conductores tienen la flexibilidad de trabajar cuando quieren, el 87% de ellos dicen que recomendarían conducir con —¿o para?— Uber.

No estoy diciendo que Uber sea el único futuro, digo que debe formar parte de él. El sector del taxi ha estado durant mucho tiempo, y sin saberlo, en el cielo, como en protección, sin competencia. Tal vez ese sector deba evolucionar, o morirá. Tal vez las manifestaciones masivas no son buenas ideas, eso sólo enfada al cliente, poniendo en juego que se pase al otro bando. Sí, las cosas deben cambiar en todo el sector de contratación privada, pero creo que a Uber solo le patean debido a su tamaño y reputación. 

*Artículo publicado en 7Setmanari (20/3/19)